Dos uribieros conquistan el viento con dos preseas de plata en los primeros juegos Nacionales por la Paz

Uribia celebra y La Guajira se enorgullece por las dos medallas de plata conseguidas en el campeonato de vela de los I Juegos Nacionales Juveniles realizados en el Lago Calima mientras consolida un futuro prometedor impulsado por el viento mesclado con el talento y raza de su gente.

En los Juegos Nacionales Juveniles, La Guajira no solo compite; sino que inspira. Este departamento, que hace apenas seis meses logró la legalización de su liga, ya se proyecta como un referente en los deportes acuáticos, gracias al esfuerzo colectivo y al espíritu de su gente, quienes buscan mostrar al mundo la grandeza de su tierra.

Casia Gómez Epieyu, deportista Uribiera, originaria del Corregimiento del Cabo de La Vela

Con tan solo 12 deportistas juveniles registrados y tres representantes en esta primera edición de las justas juveniles, La Guajira y el pueblo wayuu celebran un logro memorable: la medalla de plata obtenida por Casia Gómez Epieyu, de 21 años, en la categoría kite twintip racing. Este triunfo no solo enaltece el nombre del departamento, sino que también refleja la resiliencia y el talento de una región que avanza contra viento y marea.
 
Acompañando a Casia, su hermano Tomás Gómez, de 19 años y Yeiler Barliza, de 16, también dejaron su huella en la competición. Yeiler durante la última jornada en el Lago Calima, se alzó con una presea de plata en kite twintip racing, consolidando el desempeño destacado del equipo guajiro al enfrentarse a los mejores atletas juveniles del país.

Sin embargo, el camino no ha sido fácil. Los vientos del progreso, aunque constantes, han encontrado barreras que han puesto a prueba la perseverancia de una región acostumbrada a luchar. La destacada participación de La Guajira en estos juegos es el fruto del trabajo incansable de personas visionarias como José Martín Vega Viloria. Desde el corazón del Cabo de la Vela, Vega ha inculcado en niños y jóvenes, incluidos los de la comunidad indígena wayuu, el amor por un deporte que trasciende el juego, transformando vidas y forjando sueños.


 La historia, sin embargo, no comienza aquí. En 2010, Martín fundó la primera escuela de kitesurf en el Cabo de la Vela a través de Kite Addict Colombia, con la visión de cambiar el destino de los jóvenes wayuu y crear un semillero de campeones. Desde entonces, las aguas cristalinas de la región han sido el escenario donde generaciones de deportistas han aprendido a volar sobre las olas, llevando consigo los sueños y la identidad de su comunidad.


 Uno de los pioneros en este camino fue Beto Gómez, hermano mayor de Casia y Tomás. Beto marcó un hito en la historia del deporte al convertirse en el primer kitesurfista wayú profesional del mundo. No solo participó en clasificatorios para los Juegos Olímpicos, sino que también se destacó como campeón en Brasil y Francia, además de competir en eventos de talla mundial como el Red Bull King of the Air en Ciudad del Cabo.


 Hoy, la Fundación Jouktai -que en wayuunaiki significa «corredores del viento»-, en alianza con Kite Addict Colombia y líderes locales, impulsa el desarrollo del kitesurf y otros deportes de vela como herramientas de transformación social. Este esfuerzo no solo fomenta la práctica deportiva, sino que también abre oportunidades para el desarrollo turístico y económico de la región.

Con condiciones ideales -vientos constantes durante 10 meses al año y paisajes de ensueño-, La Guajira, especialmente el Cabo de la Vela, tiene todo para convertirse en un destino de clase mundial para los deportes acuáticos. Actualmente, la región cuenta con siete escuelas de kite que han servido como cuna para talentos emergentes. Además, la liga busca alianzas con otros departamentos para crear circuitos nacionales e internacionales, lo que promete no solo elevar la competitividad, sino también atraer inversiones y consolidar la región como un referente global.


“La vela no es solo un deporte; es una herramienta de transformación. Queremos que estos circuitos también impulsen el turismo, generando crecimiento económico, cultural y ambiental”, expresó Martín Vega, con la convicción de quien cree en el potencial de su tierra.
 
En La Guajira, la vela es mucho más que una disciplina deportiva, es un símbolo de esperanza, desarrollo y orgullo regional. Con cada cometa que se eleva, no solo se desafían las olas o el viento, sino también el potencial humano de gente.

Para finalizar es de resaltar que estos chicos para poder asistir a los primero juegos Nacionales por la Paz, tuvieron que tocar puertas las cuales muchas se les abrieron, una de esas puertas fue la de la administración municipal de Uribia, que por intermedio de la Secretaría de Turismo, Cultura y Deporte, a cargo de José Gerardo González, le dió un aporte significativo para que lograran asistir y dejar en alto al municipio de Uribia y en especial a su corregimiento de El cabo de La Vela.
Para González, secretario de la cartera de Turismo, Cultura y Deporte, siempre es importante poder apoyar a los deportistas de este territorio, y que gracias a la gestión y el apoyo del alcalde de los uribieros, Jaime Buitrago García junto a la Gestora Social, Nancy Gómez, siempre se les dará el apoyo necesario para que los jóvenes talento den todo de sí mismo y se sientan motivados así como lo han logrado estos muchachos que dejan en lo alto al municipio de Uribia y al departamento de La Guajira.