«La Guajira exige equidad: un llamado de justicia en torno al proyecto Sirius 2»

Por: Martha Isabel Peralta Epieyú

Como senadora y representante de mi tierra, La Guajira, siento la obligación de alzar la voz ante una nueva muestra de injusticia hacia nuestra región. La decisión de escoger a Santa Marta como sede administrativa del proyecto Sirius 2 es un acto que ignora nuestra realidad histórica y las necesidades de nuestra gente. No podemos seguir permitiendo que se nos relegue mientras otros se benefician de los recursos que surgen de nuestro territorio.

La Guajira ha sido durante décadas el sustento de la economía nacional gracias a su riqueza natural. Desde la explotación de carbón en El Cerrejón hasta la energía generada en nuestros parques eólicos, hemos dado más de lo que hemos recibido. Pero esta contribución no se traduce en bienestar para nuestras comunidades. En cambio, enfrentamos pobreza, desplazamiento y la destrucción de nuestros ecosistemas. Esta es la cruda realidad que me impulsa a actuar.

El proyecto Sirius 2, que representa el mayor hallazgo de gas natural en la historia de Colombia, podría ser una oportunidad para cambiar el rumbo. Pero la decisión de establecer su sede administrativa en Santa Marta es una muestra más del abandono que hemos sufrido. Mientras el pozo está ubicado en Dibulla, en el corazón de nuestra región, los beneficios parecen destinados a pasar de largo, dejando a La Guajira nuevamente al margen.

No pedimos privilegios, pedimos justicia. Propongo que el Centro de Operaciones de Sirius 2 se establezca en Riohacha, no solo por su cercanía geográfica, sino también como un acto de reparación hacia una región que ha sido sistemáticamente excluida. Esta decisión podría traer empleo, desarrollo y dignidad para nuestro pueblo, algo que nos hemos ganado con creces.

No podemos ignorar el impacto ambiental de este proyecto. Las comunidades costeras de La Guajira, que dependen del ecosistema marino, podrían enfrentar graves consecuencias si no se toman las medidas adecuadas. Es inadmisible que, mientras garantizamos energía para el resto del país, muchos de nosotros no tengamos acceso constante a electricidad. Esta paradoja resume la inequidad que debemos combatir.

Sirius 2 es más que un proyecto energético; es una oportunidad para corregir el rumbo de la historia. Exijo al Gobierno Nacional y a las empresas involucradas que reconsideren esta decisión. La Guajira no puede seguir siendo vista como una simple fuente de recursos; debe ser reconocida como un motor de desarrollo para su propia gente.

Mi llamado es claro: establezcamos el Centro de Operaciones en Riohacha y garanticemos que los beneficios de Sirius 2 lleguen directamente a nuestra región. La Guajira ha dado demasiado al país; ahora es el momento de que Colombia nos devuelva algo. Como su representante, lucharé incansablemente para que nuestra voz sea escuchada y nuestra justicia sea una realidad.