«No permitamos el juicio sin pruebas»: Abogada Oriana Zambrano Montoya se solidariza con Martha Peralta

En medio de la controversia que rodea a la senadora Martha Peralta Epieyú, la abogada y líder política Oriana Zambrano Montoya ha alzado su voz en defensa de la presunción de inocencia y el derecho de las mujeres a ocupar espacios de poder sin ser sometidas a juicios mediáticos anticipados.

A pesar de militar en orillas ideológicas opuestas, Zambrano Montoya dejó claro que su pronunciamiento no responde a vínculos políticos, sino a una convicción personal de justicia y equidad. “No milito en su partido ni tengo acuerdos con ella, pero lo que me mueve es la sororidad y la certeza de que la política no puede seguir siendo el lugar donde se condena antes de escuchar”, afirmó.

«No se nos puede exigir una moral superior»

En su mensaje, la abogada cuestionó el doble rasero con el que se juzga a las mujeres y a los pueblos indígenas en política, señalando que muchas veces la exigencia ética sobre ellas es mucho más alta que la impuesta a los hombres en posiciones de poder.

«Lo desproporcionado que es el castigo cuando somos nosotras —y no ellos— las señaladas», expresó, agregando que el escrutinio mediático puede convertirse en una forma de exclusión sofisticada, donde las mujeres solo son aceptadas si nunca fallan.

Un llamado a la justicia real, no simbólica

Zambrano Montoya también advirtió sobre el peligro de que la lucha contra la corrupción se convierta en un espectáculo de linchamiento público sin pruebas contundentes. “La justicia debe basarse en evidencias, no en pasquines ni en discursos de indignación que terminan debilitando la credibilidad de los sectores históricamente marginados”, enfatizó.

En su reflexión final, hizo un llamado a la unidad entre las mujeres guajiras y wayuu, instando a no alimentar narrativas que perpetúan el machismo y el racismo estructural.

«Que nos veamos en el rostro de la otra, incluso si no pensamos igual. Porque cuando el juicio lo dicta la opinión pública y no un juez imparcial, lo que muere no es solo la presunción de inocencia, sino también la posibilidad de una democracia verdaderamente justa», concluyó.