Riohacha, La Guajira – La cosa se le está poniendo color de hormiga al alcalde Genaro Redondo, quien no solo enfrenta el desprestigio público por su falta de acción frente a los desalojos masivos en la zona rural del Distrito, sino que podría terminar tras las rejas si no reacciona a tiempo. Así lo advirtió el reconocido abogado Johan Enrique Peralta Gómez, quien no se guardó nada y le lanzó un campanazo jurídico que sacude los cimientos de la administración local.
“El alcalde debe actuar con mucha sensatez, porque podría incurrir en prevaricato por omisión, y eso no es cualquier cosa. Estamos hablando de un delito que tiene cárcel entre 32 y 90 meses, y en este caso hay todos los elementos para que lo investiguen penalmente”, señaló Peralta con tono contundente.
Según el abogado, el Código Penal —en su artículo 414— es claro: un servidor público que, teniendo la obligación legal de actuar, se quede de brazos cruzados, puede ser judicializado por poner en riesgo el orden institucional y la protección de los derechos ciudadanos. En este caso, dijo, se está hablando de una población vulnerable, en su mayoría víctimas del abandono estatal, y de un fallo judicial que el alcalde ha desobedecido abiertamente.

“Esto no es un tema de interpretación política, es un tema de ley. La figura del prevaricato exige una exégesis jurídica seria, no pañitos de agua tibia. Aquí hay tipicidad, hay antijuridicidad, hay desinterés, y lo más grave: una omisión flagrante frente a un deber constitucional”, explicó el abogado, quien además hizo énfasis en que el alcalde está mal asesorado y rodeado de funcionarios que —en sus palabras— «no saben dónde están parados».
Peralta fue más allá al decir que si Genaro Redondo no toma cartas urgentes en el asunto, se expone no solo a más arrestos o sanciones administrativas, sino a una avalancha de denuncias penales. “Si sigue ignorando las órdenes judiciales y no da soluciones de fondo frente a la situación de estas familias, se le puede venir la noche. El derecho penal no es selectivo, y en este caso, todo apunta a que ya cruzó la línea”, sentenció.
Lo cierto es que en Riohacha hay un ambiente de molestia creciente. Mientras las familias afectadas por el desalojo siguen esperando respuestas, el alcalde guarda silencio y sus voceros apenas balbucean generalidades que no convencen a nadie.
“¿Dónde está la autoridad? ¿Dónde está la empatía? Un alcalde no puede esconderse cuando su pueblo más lo necesita”, reclamó una lideresa comunal de la zona rural.
La advertencia está sobre la mesa, y el tiempo corre. Si Genaro Redondo no toma decisiones de fondo, podría pasar de ser el alcalde del Distrito… a ser un preso más del sistema judicial.
