Maicao, La Guajira – La tranquilidad de la zona rural de Maicao volvió a romperse con el eco de los disparos. Esta vez, fue el cuerpo sin vida de un hombre, identificado preliminarmente como Jairo Pérez Coneo, el que apareció entre los matorrales, muy cerca de la ranchería Merratutchi y del cementerio Colombo-Árabe, a un costado de la antigua carretera que conecta Maicao con Uribia.
El hallazgo ocurrió la tarde del sábado 10 de mayo. Según cuentan los vecinos, todo empezó con una ráfaga de disparos que sacudió el silencio del campo. Minutos después, salieron a ver qué pasaba… y lo que encontraron fue una escena aterradora: el cuerpo de un hombre con múltiples heridas de bala, tirado entre ramas, como si alguien hubiera querido esconderlo.
Las autoridades llegaron poco después. Unidades de la Policía Nacional y del CTI de la Fiscalía se encargaron del levantamiento del cadáver y lo trasladaron a la morgue de Medicina Legal. A la espera de la necropsia, el nombre que más suena es el de Jairo Pérez Coneo, aunque aún falta la confirmación oficial.
Pero más allá del impacto por el asesinato, hay algo que ha levantado aún más sospechas: la moto del fallecido no aparece por ninguna parte. Algunos testigos aseguran que Pérez Coneo se movilizaba en su motocicleta, pero al momento del hallazgo no estaba en la zona. Esto ha abierto dos caminos en la investigación: ¿fue un robo que terminó en tragedia, o se trató de un atentado sicarial disfrazado?

Las autoridades no han descartado ninguna hipótesis, pero lo cierto es que el miedo sigue creciendo en las veredas y caminos polvorientos de Maicao. “Uno ya no puede ni salir tranquilo. En esta zona antes había respeto, pero ahora lo que hay es miedo”, comentó un habitante de la zona, mientras pedía mayor presencia policial.
La comunidad, golpeada por una seguidilla de hechos violentos en lo que va del año, vuelve a levantar la voz: exigen que el Estado y las autoridades no los dejen solos, sobre todo en esas áreas rurales olvidadas donde la ley a veces llega tarde… o no llega.
Mientras tanto, el cuerpo de Pérez Coneo espera en la morgue por justicia. Y su gente, por respuestas.
