Riohacha, La Guajira. La educación en el distrito de Riohacha continúa paralizada. Desde el pasado 24 de abril, maestros y directivos docentes permanecen en paro indefinido, exigiendo respuestas claras sobre los recursos que, según ellos, no han llegado para garantizar el funcionamiento del sistema educativo y los derechos laborales del magisterio.
Pese a múltiples mesas de concertación con representantes del gobierno nacional, distrital y una comisión enviada directamente desde el Ministerio de Educación, no se ha logrado llegar a un acuerdo que permita el retorno a clases. La principal causa del conflicto radica en el manejo de los recursos económicos destinados al sector educativo.
Mientras el gobierno nacional asegura haber girado los fondos y señala que el manejo debe hacerlo el gobierno municipal, desde la Alcaldía de Riohacha argumentan que el dinero aún no ha sido entregado en su totalidad, lo que ha generado un cruce de versiones y, peor aún, un estancamiento en la solución.

“Los únicos perjudicados aquí son nuestros niños y niñas, que llevan más de dos semanas sin clases. Nosotros no estamos peleando por capricho, estamos exigiendo condiciones dignas para enseñar y que se respeten los derechos de los educadores”, expresó con firmeza José González, docente y miembro del sindicato Asodegua.
Este martes 13 de mayo, el sindicato realizó una asamblea informativa en la que ratificaron la decisión de continuar con la movilización. De forma paralela, un grupo de docentes que ganaron concursos y están en período de prueba, junto con otros en lista de elegibles aún sin nombramiento, se concentraron frente a la Secretaría de Educación Distrital para exigir celeridad en los actos administrativos que les permitan ingresar en propiedad al sistema.
Desde la Secretaría de Educación, el representante de recursos humanos afirmó que están trabajando “con todo el equipo técnico” para emitir los actos antes del 30 de mayo. Sin embargo, la falta de información concreta sobre el estado de los recursos y la aparente indiferencia de las autoridades tanto del Distrito como del Departamento sigue generando molestia e incertidumbre.

“No puede ser que nos traten como si fuéramos invisibles. Aquí hay familias enteras esperando un trabajo digno, estudiantes perdiendo clases y una comunidad educativa que exige respeto”, comentó Elsy Barros, una de las docentes en lista de elegibles.
La situación sigue en punto muerto, mientras madres, padres, estudiantes y docentes esperan que las autoridades tomen decisiones responsables que prioricen la educación como un derecho fundamental y no como un juego de culpas entre entidades.
La comunidad educativa de Riohacha pide diálogo real, compromisos serios y soluciones urgentes para que las escuelas vuelvan a abrir sus puertas.
