¡Otra vez la violencia le pone freno a la esperanza política en La Guajira!

Por: Sala de Redacción

En pleno corazón de La Guajira, donde la arena caliente y la brisa del norte se cruzan con las luchas sociales, vuelve a sonar el eco del miedo. Y no es para menos: las amenazas de grupos armados le están pisando los talones a líderes políticos que venían haciendo bulla desde las bases.

Uno de los casos más sonados es el de Ronal Gómez García, un líder que se ha metido hasta los rincones más olvidados con su discurso social y ganas de cambio. Este hombre, que incluso aspiró a la alcaldía de Riohacha por el movimiento Fuerza Ciudadana, decidió echar pie atrás y salirse del ruedo político después de recibir amenazas bastante pesadas por parte de un grupo criminal que se hace llamar Los Gloriosos Primos.

Y es que la cosa no es juego: el grupo —que ya ha hecho circular mensajes intimidantes entre líderes y simpatizantes de Fuerza Ciudadana— advirtió que quien no se retire será objetivo militar. Así, sin pelos en la lengua. Mencionaron nombres propios, usaron palabras gruesas y dejaron claro que están vigilando hasta a los familiares.

Frente a ese panorama, Ronal dijo basta. A través de sus redes sociales soltó la noticia: se aparta temporalmente de la política porque el riesgo es real y el Estado, una vez más, brilla por su ausencia. Aclaró que esto no es una despedida definitiva, pero que por ahora necesita proteger lo más valioso: su vida.

La cosa no es solo con él. También se han conocido amenazas contra figuras como Yeiner Osorio, concejal de Riohacha, y Hernando Molina, concejal de Distracción. Todos vinculados, de una u otra manera, a la misma colectividad política.

Mientras tanto, el grupo criminal sigue haciendo de las suyas, con al menos dos de sus miembros tras las rejas y otros dos moviéndose por la región, según informaron las autoridades. Pero los líderes siguen sin garantías reales. ¿Hasta cuándo será que en este país pensar distinto o trabajar por la comunidad se paga con miedo?

Aquí en La Guajira, el sol sale todos los días, pero la sombra de la violencia no termina de irse.