Uribia recibe inversión histórica para viviendas wayuu dignas y sostenibles

Uribia, La Guajira. Más de 270 personas de las comunidades Kayuswaaralu y Naleep, en Bahía Honda, ya cuentan con viviendas nuevas, diseñadas con enfoque cultural wayuu y adaptadas al clima extremo de La Guajira. Este avance hace parte del proyecto Miiroku, una iniciativa que entregó 30 soluciones habitacionales y proyecta otras 200 viviendas rurales más para corregimientos y rancherías del municipio.

Las casas fueron construidas con participación comunitaria y sostenibilidad ambiental: paneles solares, ventilación natural, recolección de aguas lluvias y materiales tradicionales como barro y yotoboro. Todo con certificación internacional LEED.

El valor del proyecto fue de $4.065 millones, financiado en un 70 % por el Ministerio de Vivienda y 30 % por la Fundación Grupo Argos y aliados como Cementos Argos, Fundación Santo Domingo y Corficolombiana.

Durante la entrega oficial, la secretaria de Planeación de Uribia, en representación del alcalde Jaime Luis Buitrago García, expresó:

“Esta es una muestra de que sí es posible construir bienestar respetando la identidad del pueblo wayuu. Desde la administración seguimos gestionando soluciones estructurales para nuestras comunidades”.

Por su parte, la secretaria de Asuntos Indígenas, Nereida Enríquez, resaltó:

“Aquí no solo se construyeron casas, se sembró dignidad. Este proyecto reconoce nuestras formas de habitar y vivir el territorio”.

Además del proyecto Miiroku, se avanza en la construcción de 200 viviendas rurales más para familias damnificadas por la ola invernal de 2010-2011. Estas serán autoconstruidas con asistencia técnica y elementos de la arquitectura tradicional, buscando funcionalidad, pertinencia y sostenibilidad.

Desde la administración municipal se hace un llamado a las familias ya inscritas en el registro del Fondo de Adaptación a mantenerse informadas y localizables, pues algunas podrían no saber que tienen una vivienda asignada.

Esta inversión histórica no solo entrega hogares, construye dignidad y fortalece la identidad de un pueblo que ha esperado por décadas ser reconocido.