“Nos sentimos solos”: comunidades de la Alta Guajira exigen soluciones ante el colapso de la atención médica en la ESE Hospital de Nazareth

Por: Eduardo Castro / Director
Lo que debería ser un lugar de alivio y cuidado se ha convertido en un reflejo doloroso del abandono institucional. En Nazaret, corazón de la Alta Guajira, líderes comunitarios y habitantes levantan su voz para denunciar una crisis que ya no da espera: el colapso progresivo de la atención médica en el hospital local, sumado al paro que hoy completa su segundo día, protagonizado por trabajadores sin salario y sin condiciones dignas para ejercer su labor.

“Nosotros, los que vivimos aquí, sabemos lo que está pasando”, dice un líder wayuu con tono sereno pero cargado de frustración. “No hay medicamentos, no hay ambulancia, no hay atención. Y la gerente interventora que está ahora… sentimos que no conoce nuestra realidad, que no siente este territorio como suyo”.

Las quejas no son nuevas, pero la situación se agrava. Los pacientes deben buscar atención en el casco urbano de Uribia, a muchas horas de camino, lo que implica gastos imposibles de asumir para muchas familias. “Un solo viaje en carro alquilado es un lujo para nosotros. Y no deberíamos arriesgar la vida por no tener cómo pagar un transporte”.

En Siapana, el centro de salud permanece sin medicamentos. En Puerto Estrella, los trabajadores de la ESE Hospital de Nazareth completan dos días de cese de actividades, exigiendo el pago de sus salarios y denunciando la falta de insumos. Y en la Flor de La Guajira, el techo del centro médico se vino abajo, literalmente, justo en el área donde el médico de turno atiende a los pacientes. “Parece una novela de terror, pero es nuestra realidad”, señalan los vecinos.

Desde las comunidades, el llamado es claro y respetuoso: se pide que la administración del hospital sea asumida por alguien que entienda la profundidad de las necesidades locales, alguien con arraigo, con pertenencia, con conocimiento del territorio y con voluntad de solución.

Y esta vez, el clamor va más allá. Las comunidades le piden directamente al presidente Gustavo Petro, quien dio la orden de intervenir el hospital, que escuche con atención este llamado urgente. Le piden que no mire hacia otro lado, que nombre a una persona que conozca verdaderamente el territorio y que comprenda las profundas necesidades del pueblo wayuu. Alguien que regente esta institución con altura, profesionalismo y responsabilidad, y que lo haga no desde la distancia, sino desde el corazón mismo de la Guajira profunda.

“No estamos pidiendo milagros. Solo que nos vean, que nos escuchen, que nos den un hospital que funcione, que tenga lo básico. Aquí hay buenos profesionales, hijos e hijas de esta tierra, con la capacidad de liderar y sacar adelante este centro asistencial”, expresan.

La intervención administrativa de la ESE Hospital de Nazareth, que prometía mejorar las condiciones del sistema de salud en la Alta Guajira, hoy es vista con desilusión. “Se intervino para mejorar, pero seguimos igual o peor. Lo que necesitamos ahora es reestructurar desde el corazón, con gente que sienta este territorio como suyo”.

Mientras tanto, los abuelos, las madres embarazadas y los niños siguen esperando atención. Y en medio del desierto, donde el silencio pesa más que el viento, la salud parece haberse perdido entre los compromisos incumplidos.