Manaure, La Guajira
En medio del escrutinio ciudadano sobre la gestión pública y el manejo de los recursos, el alcalde de Manaure, Jhon Galvi Pimienta Jusayú, ha sido señalado por el Semanario La Calle como uno de los peores alcaldes del departamento de La Guajira. La crítica se fundamenta, entre otras razones, en la falta de transparencia en la publicación de los procesos contractuales del municipio.
Según constató ese medio de comunicación, la administración de Pimienta no ha publicado ningún documento contractual correspondiente a los años 2024 y 2025 en el SECOP II, plataforma oficial del Estado colombiano diseñada para garantizar procesos de contratación más modernos, accesibles y con mayores niveles de veeduría ciudadana.
Aunque el Estado ha promovido el uso obligatorio del SECOP II como herramienta centralizada para garantizar transparencia, participación y eficiencia, el mandatario de los manaureros continúa utilizando SECOP I, una versión anterior y hoy en día considerada limitada para los estándares actuales de vigilancia y control ciudadano.
De acuerdo con el informe, durante el año 2024 el alcalde subió más de 200 procesos contractuales a SECOP I, y en lo que va corrido de 2025 ya ha superado los 150 registros, todos en esa misma plataforma, dejando en evidencia un atraso frente al resto de administraciones del país.

Para analistas y veedores locales, esta práctica limita el acceso a la información, reduce las posibilidades de seguimiento a la contratación pública, y pone en entredicho el cumplimiento de los principios de transparencia y eficiencia que deben regir la gestión pública.
“El SECOP II no es solo una herramienta tecnológica. Es una oportunidad de progreso para los municipios, siempre y cuando los mandatarios ejecuten sus procesos de forma clara, ordenada y visible para la ciudadanía”, señala parte del informe publicado por La Calle.
Este medio de comunicación conoció que esta es solo la punta del iceberg y tendremos más revelaciones sobre los comportamientos cuestionables del actual alcalde, que irán saliendo a la luz pública paulatinamente.
Por ahora, el mensaje que queda entre la opinión pública es de alerta: Manaure sigue rezagado en transparencia, y los habitantes tienen el derecho de conocer cómo se están manejando los recursos públicos.
