En medio de palabras sinceras, rostros emocionados y una profunda conexión con sus raíces, la comunidad indígena de Sarrut, en el corregimiento de Jojoncito, recibió con orgullo las obras del nuevo cementerio comunitario, una infraestructura esperada durante años por sus habitantes y que hoy representa más que una obra física: es la recuperación de un espacio sagrado para la memoria y el descanso de sus seres queridos.
El proyecto fue ejecutado por la Asociación de Autoridades Tradicionales Anatas Wakuaipa, en articulación con Enlaza GEB y FUPAD Colombia, como parte de un plan de compensación sociocultural que incluyó el cerramiento del camposanto, la construcción de una sala de velación y un pórtico de acceso.

La autoridad tradicional Damasia Vanegas, encargada de recibir formalmente la obra, expresó su gratitud con las entidades involucradas y destacó el cumplimiento y la seriedad de Anatas Wakuaipa en la ejecución del proyecto. “Hoy nuestra comunidad tiene un lugar digno para despedir a nuestros seres amados. Agradezco especialmente a Anatas, porque cumplieron con lo prometido, sin atrasos ni excusas”, dijo con voz conmovida.
También se pronunció Pedro Larrada, autoridad ancestral de Sarrut, quien recordó que este era un sueño compartido por varias generaciones. “Siempre quisimos un cementerio bonito, con todo lo necesario. Gracias a este proyecto, hoy ese anhelo se vuelve realidad”.

La lideresa Argenida Rosado manifestó que el proyecto no solo mejoró las condiciones del cementerio, sino que devolvió a la comunidad la satisfacción de sentirse escuchada y valorada. “Esto nos llena el corazón, porque no se trata solo de infraestructura, sino de respeto por nuestras tradiciones y por quienes ya partieron”, señaló.

Por su parte, el gerente de Anatas Wakuaipa, Eider Peñalver Henríquez, destacó que este proyecto demuestra la capacidad que tienen las organizaciones indígenas de liderar obras con transparencia y compromiso:
“Este es el reflejo de lo que sí se puede lograr en La Guajira cuando se trabaja con responsabilidad. Le cumplimos a la comunidad de Sarrut porque creemos en el desarrollo desde los territorios, con las voces de sus autoridades y sus sueños como guía”.
La entrega del cementerio ancestral es una muestra tangible de cómo las comunidades wayuu, cuando son respetadas y acompañadas, construyen su propio bienestar desde la memoria, la dignidad y la unidad.
