Guarerpa, Alta Guajira – Desde lo más profundo del desierto, en la comunidad de Alapuwolü’u, corregimiento de Guarerpa, se alza un grito firme por el respeto al territorio ancestral wayuu. Allí, donde descansan los jiises —sepulturas sagradas—, varias familias del clan Warepushana han venido denunciando, desde hace más de una década, la invasión de sus tierras tradicionales por parte de otros clanes y particulares.
El vocero de la comunidad, José Rafael Socorro Moralez, expresó a este medio su profunda preocupación ante lo que considera una falta de atención y desinterés de las autoridades municipales, regionales y nacionales frente a esta situación.

“Hemos enviado múltiples solicitudes a las entidades del municipio de Uribia, al nivel departamental y nacional, pidiendo que nos escuchen, que tomen cartas en el asunto, pero lo único que recibimos es silencio. Nuestros reclamos son ignorados, impugnados, como si nuestra voz no valiera. Ya son más de diez años sin una respuesta positiva”, afirmó con tristeza y firmeza.

Según la denuncia, los territorios ancestrales están siendo ocupados indebidamente por miembros de otros clanes como el Girnu, representado por el señor Henry Iguán, autoridad tradicional de la comunidad Itoushipa en el corregimiento de Siapana; el clan Urewana, con el señor Alejandro Weber (Rerreta); y el clan Uriana, con el señor Johender de Jesús González Uriana.
Estas ocupaciones afectan directamente zonas donde reposan los jiises de los ancestros, lugares sagrados e inviolables para el pueblo wayuu, lo que constituye una herida profunda a su cultura, espiritualidad y territorio.
“No pedimos favores, pedimos justicia. Que las entidades nos visiten, que hagan una inspección ocular en nuestro territorio y vean con sus propios ojos lo que está pasando. No queremos confrontaciones, queremos que se respete lo que es nuestro por derecho ancestral”, insistió Socorro Moralez.
La comunidad solicita con urgencia la presencia de organismos competentes, incluyendo la Personería Municipal, Defensoría del Pueblo, Unidad de Restitución de Tierras, Ministerio del Interior y entidades garantes de derechos étnicos, para que se realice una inspección formal en las zonas de conflicto.
Desde Reforma Informativa, elevamos esta voz al país y al Estado. Porque defender el territorio es defender la memoria viva de un pueblo que no olvida de dónde viene.
