Hospital de Nazareth comienza su reactivación tras paro y cambio de interventor

Por: Eduardo Castro / Fotos cortesía: Aja Ware

Luego de varios días de incertidumbre marcados por protestas de empleados y comunidades wayuu, el panorama empieza a cambiar en la ESE Hospital de Nazareth. La llegada de un nuevo Agente Interventor ha traído consigo acciones concretas para retomar la atención médica y estabilizar los servicios de salud en esta zona de frontera.

Con la salida de la anterior agente interventora, y tras una tensa jornada de paro laboral en la que médicos, enfermeros y líderes comunitarios exigieron mejoras inmediatas, el Ministerio de Salud designó a Larry Laza como nuevo responsable del proceso interventor. Desde su nombramiento, se ha venido adelantando un proceso de empalme con el fin de evaluar el estado institucional y trazar rutas de solución a corto y mediano plazo.

En coordinación con el Dr. Abudi Dasuki, se comenzaron a enviar de manera inmediata insumos y medicamentos tanto al hospital central de Nazareth como a sus centros de salud rurales, vitales para la atención de comunidades wayuu en zonas apartadas de la Alta Guajira.

“El trabajo es constante y sin pausa. Nuestro compromiso es recuperar la operatividad del hospital y garantizar la calidad en la atención a los usuarios”, expresó el Dr. Dasuki durante una reciente visita técnica.

Por su parte, el nuevo interventor ha manifestado su disposición de trabajar de la mano con el personal médico, las autoridades tradicionales y los voceros de la comunidad. El objetivo, según dijo, es construir confianza y poner al día un servicio de salud que por años ha estado al borde del colapso.

En la Alta Guajira, donde las distancias, el clima extremo y la dispersión poblacional dificultan el acceso a servicios básicos, contar con un hospital funcionando dignamente no es un lujo, sino una necesidad urgente. Las comunidades, que han levantado su voz de manera pacífica, esperan que esta nueva etapa represente un verdadero giro hacia la dignificación del derecho a la salud.

Mientras tanto, los envíos de suministros continúan, el personal ha retomado labores, y la esperanza comienza a renacer en los pasillos del Hospital de Nazareth.