“Celebrar la vida es también un acto de justicia social”: emotiva jornada con adultos mayores impulsada por la Subsecretaría de Desarrollo Social de la Mujer y Población Vulnerable

Con música, abrazos y sonrisas sinceras, la Subsecretaría de Desarrollo Social de la Mujer y Población Vulnerable llevó a cabo una jornada cargada de afecto y reconocimiento dedicada a los adultos mayores del municipio que cumplieron años entre enero y septiembre.

El evento, más allá de una simple celebración, se convirtió en un homenaje a la trayectoria de vida de hombres y mujeres que han sido pilares de la comunidad. Hubo actividades recreativas, entrega de premios, dinámicas de integración y espacios de diálogo, donde los mayores compartieron anécdotas y recuerdos que despertaron emoción entre los presentes.

Durante la jornada, la doctora Marveluz Guerrero envió un mensaje que tocó el corazón de todos:

“No se trata solo de celebrar un cumpleaños. Se trata de abrazar la historia de cada uno de nuestros adultos mayores, de visibilizarlos, de honrarlos. En una sociedad que muchas veces invisibiliza el envejecimiento, nosotros elegimos ponerlo en el centro, como un acto de justicia, de humanidad y de memoria colectiva”.

El encuentro fue también una oportunidad para reafirmar el compromiso institucional con el bienestar de esta población, recordando que envejecer no debe ser sinónimo de abandono ni soledad, sino de acompañamiento, dignidad y respeto.

Los asistentes expresaron su gratitud por un espacio que, además de alegrar sus corazones, los hizo sentir valorados y escuchados. Muchos coincidieron en que este tipo de actividades les devuelve la esperanza y la motivación para seguir activos dentro de la vida comunitaria.

La Subsecretaría anunció que continuará desarrollando programas y estrategias enfocadas en garantizar que las personas mayores cuenten con oportunidades de participación, recreación y cuidado integral, como parte de una política social incluyente y humanitaria.

En definitiva, fue una jornada que demostró que celebrar la vida, en cualquier etapa, es también un acto de justicia social y un compromiso colectivo con quienes ya entregaron lo mejor de sí a la sociedad.