Mario Zapata, el artista uribiero por adopción que lanzó su primer álbum “No Tiene Nombre”, una mezcla entre fe, raíces vallenatas y flow urbano

Con ritmo, sentimiento y mucha gratitud, el cantante y compositor Mario Zapata presentó oficialmente su primer trabajo discográfico titulado “No Tiene Nombre”, disponible desde el pasado 7 de noviembre en todas las plataformas digitales y canales oficiales del artista.

Oriundo de Valledupar, pero radicado desde hace tres años en Uribia, la capital indígena de Colombia, Mario ha encontrado en esta tierra su segundo hogar y la inspiración para seguir creciendo como persona, padre y artista. “Uribia me ha dado todo: la oportunidad, el cariño y la motivación para cumplir mis sueños”, expresa con orgullo.

Aunque su familia tiene una fuerte vena artística ligada al vallenato, Zapata decidió darle un giro fresco y moderno a sus raíces, explorando el género urbano sin perder la esencia de su origen. “Vengo de una familia donde se respira música, pero lo nuestro siempre fue el vallenato. Yo quise ponerle un nuevo color, una energía diferente, pero con el mismo sentimiento”, cuenta.

El álbum “No Tiene Nombre” es el resultado de ocho meses de trabajo continuo, un proceso que el artista describe como “intenso pero lleno de propósito”. Fue grabado y producido en los estudios de Omar El Que Produce, a quien Mario considera pieza clave en la realización de este sueño.

“Omar es un excelente profesional y una gran persona. Supo entender mi visión desde el principio. Este trabajo lleva su sello y por eso estoy muy agradecido con él”, manifestó.

Compuesto por 12 canciones escritas por el propio Mario, el álbum incluye temas como “Echate Cremita” y “Otra Vez de Pie”, piezas que combinan sonidos modernos con letras limpias y mensajes positivos. “Mi meta es demostrar que se puede hacer buena música sin necesidad de decir groserías ni denigrar a nadie. La música es alegría, es vida, y quiero que la gente lo sienta así”, asegura.

Además de ser músico, Mario es instructor de gimnasio en Uribia, donde se ha ganado el cariño y el respeto de sus clientes. Su disciplina y energía también se reflejan en su arte, y su familia —a quien dedica este trabajo con todo su corazón— se ha convertido en el motor que impulsa cada paso de su carrera. “Ellos son mi fuerza. Todo lo que hago, lo hago por y para ellos”, confiesa con emoción.

El nombre del álbum nació casi sin planearlo. “Cada vez que llegaba con una canción nueva, no sabía cómo llamarla. Al final, entendí que no hacía falta ponerle etiquetas: la música simplemente es. Así nació No Tiene Nombre”, recuerda entre risas.

Hoy, Mario Zapata se perfila como una de las voces más prometedoras del género urbano en el Caribe colombiano. Con una propuesta limpia, auténtica y con raíces vallenatas, demuestra que el talento guajiro sigue conquistando escenarios.

“Agradezco a todos los que han creído en mí, a mi familia, a mis amigos y a esta tierra hermosa que me adoptó. Uribia es parte de mi historia y quiero que mi música sea también parte de ella”, concluyó el artista.