El Cuerpo de Bomberos Voluntarios Indígenas de Manaure encendió las alarmas, pero esta vez no por una emergencia, sino por la difícil situación interna que los obliga a suspender sus operaciones desde la noche del 21 de noviembre.
El anuncio lo hizo el comandante y representante legal de la institución, Esneider Hernández Pertuz, a través de un comunicado dirigido a la comunidad manaureña. Según explicó, la entidad viene arrastrando desde agosto una crisis económica que limita por completo su capacidad para atender incendios y emergencias en el municipio.
Sin contrato, sin recursos y sin margen de maniobra
De acuerdo con el comandante, desde el 14 de agosto de 2025 la institución quedó sin contrato ni convenio con la Administración municipal, a pesar de que la Ley 1575 de 2012 establece que la gestión del riesgo y la atención de incidentes es responsabilidad directa de las instituciones bomberiles.
Aunque han sostenido diálogos con la Alcaldía, Hernández aseguró que no se ha logrado ningún acuerdo que garantice la continuidad del servicio.
Durante estos meses, los bomberos indígenas se sostuvieron “con las uñas”, usando los pocos recursos propios que tenían para no fallarle a la gente. Ese esfuerzo, dice el documento, ya llegó a su límite.
Cese total de actividades
Ante la falta de financiación y la imposibilidad de operar de manera segura, la institución anunció que a partir de las 11:59 p.m. del 21 de noviembre se suspende todo tipo de atención. No se despachará personal ni vehículos para responder a emergencias.
La determinación, aunque dolorosa, la califican como inevitable.
Una comunidad a la deriva
La decisión deja a Manaure sin su grupo de respuesta inmediata, en un territorio donde los incendios forestales, las emergencias domésticas y el transporte de pacientes suelen requerir intervención oportuna.
El cierre, además, reabre el debate sobre el apoyo estatal a los cuerpos de bomberos voluntarios y la urgencia de fortalecerlos para evitar que la ciudadanía quede desprotegida.

