La noche del domingo 30 de noviembre dejó una de esas decisiones que siguen dando de qué hablar. En el municipio salinífero de Colombia se llevó a cabo la elección y coronación del Festival y Reinado de la Sal, el Gas y los Flamencos, donde la uribiera Mónica Jisell Castellar Forero se quedó con el título de princesa, pese a una participación que muchos calificaron como impecable.

Castellar brilló desde el primer momento: una pasarela firme, una puesta en escena segura y un mensaje claro sobre la identidad wayuu y la representación de su tierra. Su nombre se hizo sentir entre el público, que la respaldó con fuerza durante toda la velada.
Pero más allá de Uribia, donde la comunidad celebró su desempeño con orgullo, fue en todo el departamento de La Guajira donde surgió una misma sensación: la corona de este año “debía haber quedado en manos de Uribia”. En redes sociales, en conversaciones callejeras y entre asistentes del certamen, fue evidente que Mónica dejó una impresión profunda.

Desde la Administración Municipal de Uribia, el mensaje fue de satisfacción y reconocimiento. La gestora social Nancy Gómez destacó su trabajo con palabras sinceras:
“Mónica representó a Uribia con altura y dedicación. Estamos orgullosos de su esfuerzo y del cariño que despertó en el público.”
El alcalde Jaime Luis Buitrago Gracia también resaltó el papel de la joven representante, subrayando el compromiso con el que asumió su participación:
“Fue una gran embajadora de nuestro municipio, una mujer wayuu preparada y segura. Nos sentimos honrados con su desempeño.”
Mónica Jisell llegó a Manaure bien preparada, respaldada por un comité de belleza que supo potenciar su talento y proyectar la esencia de la mujer uribiera. Su presentación fue sólida, coherente y cargada de identidad.
Aunque oficialmente ostenta la banda de princesa, su nombre se posicionó como uno de los más fuertes de la noche. Y si algo dejó claro esta edición del reinado es que, a veces, el reconocimiento del público pesa más que una corona.
Mónica Jisell Castellar Forero regresó a su tierra como lo que muchos consideran: la reina moral de esta versión del festival.
