La rendición de cuentas de la Alcaldía de Uribia dejó sobre la mesa una de las propuestas más ambiciosas y esperanzadoras para el norte extremo del municipio: devolverle a Puerto Estrella su conectividad aérea y cerrar una brecha histórica que hoy cuesta vidas.
En medio de la jornada de rendición de cuentas, un anuncio se robó la atención de líderes, autoridades tradicionales y comunidad en general. La administración municipal presentó el estudio técnico y financiero para la construcción de un aeródromo en Puerto Estrella, un proyecto que no solo responde a una necesidad de infraestructura, sino a una urgencia humana que durante décadas ha golpeado a la Alta Guajira.

El contexto no fue menor. La intervención de un experto internacional en asesoría aeronáutica, quien ha trabajado con aerolíneas como Avianca, Fuerzas Armadas de distintos países y procesos de conectividad regional en Colombia, puso en palabras lo que muchos en la región han vivido en silencio: el aislamiento mata. Según lo expuesto, en zonas como Nazaret y Puerto Estrella, el porcentaje de mortalidad de pacientes que requieren traslado aéreo y no lo reciben es del cien por ciento.

Durante su intervención, el asesor destacó la visión del alcalde Jaime Buitrago García, a quien reconoció por pensar el territorio no desde la coyuntura inmediata, sino desde una mirada de largo plazo. “Uribia es un municipio de más de 8 mil kilómetros cuadrados, difícil de administrar por las distancias, y esta región necesitaba una administración pública con visión de progreso”, señaló, en referencia a la caravana institucional que ha recorrido el norte del municipio.

El equipo técnico explicó que lleva más de un año caminando la Alta Guajira, conociendo de primera mano las comunidades, los hospitales, las vías en invierno y verano, los proyectos turísticos y dialogando con las autoridades wayuu. En ese recorrido encontraron un símbolo del abandono: el antiguo aeródromo construido en 1956, durante el gobierno de Rojas Pinilla, que alguna vez permitió conectar estratégicamente esta zona del país y que con el tiempo quedó en el olvido, al igual que otras promesas históricas para la región.
El estudio que será entregado a la Alcaldía de Uribia, sin costo alguno para el municipio, contempla la factibilidad técnica, operativa, de seguridad y sostenibilidad del aeródromo. El diseño está pensado para la realidad del territorio: una infraestructura funcional, enfocada en transporte medicalizado, con áreas de estabilización de pacientes, pero también preparada para dinamizar el turismo, la educación, la gastronomía y la economía local.

Uno de los anuncios más relevantes fue la disposición de SATENA para operar la ruta. Según lo revelado, el presidente de la aerolínea estatal manifestó que, una vez construido el aeródromo, se comprometería a habilitar vuelos tres veces por semana, conectando a Puerto Estrella con Riohacha en aproximadamente 40 minutos.
El proyecto también marca una diferencia frente a intentos fallidos del pasado. Mientras iniciativas anteriores hablaban de inversiones cercanas a los 700 mil millones de pesos, inviables para la región, el nuevo diseño plantea una obra cercana a los 60 mil millones, menos del diez por ciento de ese valor, con recursos que podrían gestionarse a nivel nacional y ajustados a una aviación regional, pensada para docentes, personal médico, misiones institucionales y comunidades.

El mensaje fue claro: la Alta Guajira no necesita megaproyectos desconectados de su realidad, sino soluciones concretas que salven vidas y abran oportunidades. Puerto Estrella, Nazaret y una población estimada de más de 40 mil personas podrían verse beneficiadas de manera directa.

La rendición de cuentas cerró con un ambiente de expectativa y compromiso. Para muchos líderes wayuu y habitantes del norte extremo de Uribia, el aeródromo no es solo una pista aérea: es la posibilidad real de que la Alta Guajira deje de estar al margen y empiece a volar hacia el desarrollo que por años se le ha negado.
