Por: Eduardo castro
Desde el corazón de Puerto Estrella, y con la brisa del Caribe como testigo, Nancy Gómez, la Gestora Social de Uribia, presentó un balance que sonó más a crónica de vida que a informe oficial. En el marco de la rendición de cuentas «Tejiendo dos años de Progreso», dejó claro que su trabajo no se mide en recursos públicos, que ella no administra, sino en los abrazos de los niños, las sonrisas de los adultos mayores y la esperanza en la mirada de las mujeres de un municipio tan vasto como necesitado.

«Ser gestora social en Uribia no es un cargo, es una experiencia que se vive con el alma», confesó Nancy ante la comunidad que la aplaudió en el Centro Cultural de la cabecera municipal transmitido en pantalla gigante y desde el corregimiento de Puerto Estrella como escenario principal. Su relato no estuvo lleno de partidas presupuestales, sino de historias recorridas en los 8.200 kilómetros que conforman el municipio más extenso de Colombia. Su rol, explicó, se ha centrado en el liderazgo social, el acompañamiento comunitario y, sobre todo, en la articulación de voluntades para llevar soluciones a quienes más lo necesitan, con un profundo respeto por la identidad Wayuu.
Esa «gestión con amor» se tradujo en acciones tangibles. Desde la celebración del mes de la niñez y las campañas de salud mental, hasta la entrega de kits escolares y los «Desayunos Solidarios» que llevaron alimento a familias vulnerables. Impulsó estrategias como «Mercando con Propósito» y «Uribia en modo agua», y lideró jornadas integrales que abordaron desde la prevención del suicidio hasta la desparasitación y esterilización de mascotas, un trabajo en equipo con el hospital Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Ecopetrol, la AAA y otras entidades que creyeron en su visión.

Pero el camino no ha estado libre de obstáculos. Nancy fue sincera al reconocer los retos: la inmensidad del territorio que dificulta el acceso a las comunidades rurales, las altas necesidades sociales frente a unos recursos que nunca parecen suficientes, y las condiciones climáticas y de seguridad que a menudo ponen en riesgo su labor. «Quisiera tener más para poder ayudar a todos los que realmente lo necesitan», expresó con la voz quebrada por la emoción.

A pesar de las dificultades, su trabajo ha sido reconocido con medallas como la «Dama Guajira» y el «Honor al Mérito Eduardo Londoño», logros que ella atribuye a un esfuerzo colectivo. «Nada de esto habría sido posible sin la articulación institucional», aseguró, agradeciendo especialmente el apoyo de la Alcaldía, encabezada por su esposo, el alcalde Jaime Luis Buitrago García. «Cuando le digo ‘mi amor, necesitamos atender a tal población’, él no duda en decirme ‘eso va, lo vamos a hacer'», relató, destacando una alianza que ha sido clave para el éxito de su gestión.

Al cerrar su informe, Nancy no habló de metas financieras, sino de un compromiso renovado. «El verdadero trabajo social se logra desde la empatía, desde la escucha y sobre todo haciendo presencia en el territorio», sentenció. Su promesa es seguir trabajando por una Uribia más solidaria, humana e incluyente, un anhelo que, como el viento de la península, busca llevar un poco de alivio y progreso a cada rincón de su extensa tierra.
