Desde sus redes sociales, con el sombrero wayuu bien puesto y la palabra firme, la senadora guajira Martha Peralta Epieyu rompió el silencio frente al hundimiento de la ley de financiamiento y el rechazo a la Emergencia Económica, una decisión que —según advirtió— no responde a criterios técnicos sino a un cálculo político que pone en riesgo programas sociales y la estabilidad del país.
En un pronunciamiento directo y sin rodeos, la congresista señaló que tumbar la emergencia no puede leerse como un acto de “responsabilidad institucional”, sino como un bloqueo deliberado. A su juicio, el Congreso cerró la llave al Estado en un momento clave, afectando la capacidad del Gobierno para sostener políticas públicas en salud, educación, inversión social y obras en las regiones.
Peralta sostuvo que la ley hundida no trasladaba cargas a la ciudadanía ni a la clase media. “El mayor esfuerzo estaba dirigido a quienes más tienen: grandes capitales y sectores financieros”, afirmó, cuestionando la narrativa que, según ella, se usó para confundir a la opinión pública y presentar la iniciativa como un golpe a los ciudadanos.
La senadora también criticó la falta de alternativas por parte de la oposición. “No hubo un plan fiscal distinto, ni una salida responsable. Solo tumbar, bloquear y sabotear”, expresó, advirtiendo que esa postura deja en vilo recursos esenciales y expone al país a una incertidumbre innecesaria. En ese contexto, defendió la emergencia como una herramienta constitucional válida para responder a una crisis “provocada artificialmente”.

En su mensaje, Peralta fue más allá del debate legislativo y enmarcó la discusión en un pulso político mayor. Aseguró que el objetivo de fondo es desgastar al presidente Gustavo Petro, aun si eso implica sacrificar la estabilidad económica. “Esto no es una pelea personal; es la disputa entre el interés general y el sabotaje”, subrayó.
El pronunciamiento de la senadora wayuu reaviva un debate que sigue encendido en el país: hasta dónde llega el control político y cuándo se convierte en bloqueo. Para Peralta, no hay punto medio posible cuando están en juego los programas que sostienen a millones de colombianos.
Análisis propositivo
Más allá del choque político, el episodio deja una tarea pendiente: construir salidas fiscales concertadas que no conviertan la economía en rehén del pulso partidista. La discusión sobre la Emergencia Económica debería abrir espacio a acuerdos mínimos —transparencia, responsabilidad y protección social— que permitan al Estado funcionar sin imponer cargas injustas. En un país diverso y desigual, el reto no es ganar el debate, sino evitar que la confrontación termine cobrando factura a quienes menos tienen.
