La mañana de este viernes se quebró la rutina en la capital indígena de Colombia. Un comerciante apreciado por su trabajo y su trato cercano fue asesinado a plena luz del día.
Uribia despertó con un silencio distinto. En el sector de las 4 Vías, donde el movimiento comienza temprano y la gente se saluda por el nombre, las balas le arrebataron la vida a Anyelo Bracho, un joven comerciante venezolano que había hecho de este municipio su hogar.
Anyelo llegó hace varios años desde el estado Zulia, municipio San Francisco, al sur de Maracaibo. Como tantos, cruzó la frontera con su familia buscando oportunidades y terminó encontrándolas en Uribia, donde se integró a la vida cotidiana con trabajo constante y trato respetuoso. Administraba la llantería La Principal, un negocio que ganó reconocimiento porque allí siempre aparecía la solución: llantas grandes o pequeñas, para motos, carros o camiones.

Su nombre no era ajeno en el sector. Clientes y vecinos coinciden en describirlo como un hombre servicial, de buen humor, de esos que no negan la mano cuando alguien la necesita. No se le conocían problemas ni conflictos. Hoy, su ausencia deja una herida profunda: una esposa destrozada, dos niñas pequeñas y un adolescente que Anyelo criaba como propio, además de sueños truncados de sacar adelante a su familia desde esta tierra guajira.

El crimen ocurrió en la mañana de este viernes 16 de enero de 2026. Testigos relataron que hombres en motocicleta estuvieron merodeando el sector, subiendo y bajando por la entrada y salida del municipio, hasta encontrar el momento preciso. El parrillero descendió, se acercó a la víctima y le disparó en tres ocasiones. Anyelo murió en el lugar.

La escena dejó al descubierto una preocupación que se repite entre los habitantes. En días recientes, los cuadrantes de Policía realizaban controles constantes en las entradas y salidas del municipio, con requisas y verificación de antecedentes. Sin embargo, esa mañana la seguridad falló y fue aprovechada por los atacantes.
Las autoridades adelantan las investigaciones para esclarecer los móviles del homicidio y dar con los responsables. Mientras tanto, Uribia guarda luto por la pérdida de un trabajador honesto, un padre dedicado y un migrante que, a fuerza de esfuerzo y respeto, se ganó un lugar en la memoria colectiva del pueblo.
