Martha Peralta prende las alarmas por la erosión costera que golpea a Dibulla, Palomino y La Punta

La fuerza del mar volvió a pasar factura en el norte del departamento. La senadora guajira Martha Peralta Epieyú alertó públicamente sobre la grave situación que enfrenta el municipio de Dibulla, declarado en calamidad pública por el avance acelerado de la erosión costera que hoy amenaza viviendas, comunidades y la economía turística de esta zona del Caribe.

A través de sus redes sociales, la congresista advirtió que la emergencia no es menor ni aislada. El fenómeno ya deja familias damnificadas, pérdida progresiva de playas, afectaciones ambientales, además de daños visibles a la infraestructura turística y comercial que sostiene buena parte de la economía local, especialmente en sectores como Palomino y La Punta, puntos clave del corredor costero guajiro.

“La situación de Dibulla supera la capacidad local de respuesta”, señaló Peralta, al tiempo que insistió en que el municipio enfrenta una emergencia real que requiere algo más que diagnósticos. Para la senadora, el escenario exige acciones inmediatas de atención, rehabilitación y reconstrucción, con el acompañamiento decidido del Estado en todos sus niveles.

En su pronunciamiento, la congresista fue enfática en la necesidad de una articulación institucional urgente entre las autoridades locales, el gobierno departamental y las entidades del orden nacional. “Hoy más que nunca se necesita la acción coordinada de todas las instituciones para proteger la vida, el territorio y el sustento de nuestras comunidades. No podemos mirar hacia otro lado”, advirtió.

Peralta explicó que la emergencia se ha visto agravada por fuertes vientos, oleaje constante y mareas altas, condiciones que aceleran el retroceso de la línea costera y aumentan el riesgo para quienes habitan y trabajan cerca del mar. De no adoptarse medidas estructurales, el impacto podría extenderse a otros puntos del litoral guajiro.

El llamado de la senadora se suma a la preocupación creciente de las comunidades costeras, que ven cómo el mar avanza mientras esperan soluciones de fondo. La alerta queda sobre la mesa: la erosión no da tregua y Dibulla, Palomino y La Punta reclaman respuestas urgentes antes de que el daño sea irreversible.