Por la redacción | Uribia, La Guajira
En un territorio donde la frontera se siente a diario y la migración dejó de ser estadística para convertirse en realidad cotidiana, el sistema de salud de Uribia enfrenta uno de sus mayores retos. En respuesta a cuestionamientos recientes, la ESE Hospital Nuestra Señora del Perpetuo Socorro salió a aclarar que la cooperación internacional que hoy respalda la atención en el municipio no es señal de debilidad institucional, sino el resultado de una gestión articulada y responsable frente a una crisis humanitaria sin precedentes.


La institución médica explicó que la llegada masiva de migrantes venezolanos —especialmente asentados en sectores como El Aeropuerto— generó una presión histórica sobre los servicios básicos, particularmente la salud. Ante este panorama, el Estado colombiano y organismos internacionales activaron mecanismos de apoyo para evitar el colapso del sistema local.
Alianzas que sostienen la atención
El hospital recordó que los convenios con la cooperación internacional se desarrollan en el marco de la Mesa Territorial de Salud, como parte de una estrategia liderada por la administración municipal, bajo la gestión del alcalde Jaime Buitrago García.
Uno de los proyectos más relevantes es el financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y ejecutado por la Organización Internacional para las Migraciones, en coordinación con las secretarías de Salud y el hospital local.
Gracias a esta articulación, el centro asistencial presta de forma permanente servicios a población migrante en condición irregular, incluyendo medicina general, odontología, nutrición, enfermería, salud mental y apoyo psicosocial. A la fecha, 688 personas han recibido más de 2.400 atenciones, con énfasis en mujeres gestantes y niños wayuu en situación de alta vulnerabilidad.
Uribia, cerca de la cobertura total en salud
Más allá de la atención humanitaria, el hospital destacó avances estructurales en aseguramiento. Con corte a enero de 2026, Uribia registra una cobertura del 98 % en afiliación al sistema de salud, con 194.702 personas afiliadas. De ellas, el 94,8 % pertenece al régimen subsidiado, y la EPS indígena Anas Wayuu concentra más de la mitad de los afiliados.
Estas cifras, según la institución, reflejan un esfuerzo sostenido para garantizar el derecho a la salud tanto de la población indígena como del resto de habitantes del municipio, cuya población proyectada supera los 208 mil habitantes, con mayoría de mujeres y una alta proporción de niños y adolescentes.
Salud intercultural y mirada al futuro
El comunicado también resalta avances en zonas rurales mediante equipos básicos e interdisciplinarios, mejoras en infraestructura hospitalaria y fortalecimiento del transporte asistencial. A esto se suma el impulso al Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (SISPI), que integra la medicina tradicional wayuu con el modelo occidental, respetando prácticas ancestrales como el pütchipü’ü.

La gerente de la ESE, Dujaidy Sánchez Orozco, fue enfática al señalar que el enfoque del hospital ha sido responder con responsabilidad a una realidad compleja:
“Aquí no se trata de improvisar ni de esconder problemas. Se trata de entender que Uribia vive una crisis migratoria real y que la cooperación internacional es una herramienta legítima para proteger la vida, sin abandonar nuestras obligaciones como Estado”.
Un reto que sigue abierto
Mientras miles de migrantes continúan sin afiliación al sistema y las comunidades indígenas reclaman atención oportuna y digna, el hospital insiste en que el camino es la articulación, no la desinformación. En Uribia, donde la frontera y la necesidad conviven a diario, la salud se sostiene con gestión, alianzas y presencia en el territorio.
