En medio de altas expectativas y con el respaldo de las comunidades, el municipio de Uribia dio un paso importante hacia la solución de una de sus problemáticas más sentidas: la inestabilidad del servicio eléctrico. La socialización del inicio de la subestación provisional de 110 kV marca el comienzo de una obra que durante años fue exigida por líderes sociales, autoridades locales y habitantes del norte del departamento.

El anuncio fue liderado por la senadora Martha Peralta Epieyú, quien ha venido impulsando este proyecto tras múltiples gestiones ante entidades del orden nacional, departamental y local. Reuniones técnicas, visitas al territorio y articulación institucional fueron clave para destrabar una iniciativa que hoy empieza a materializarse.
La obra no solo impactará a Uribia, sino también al municipio vecino de Manaure, beneficiando a más de 300 mil habitantes que han tenido que convivir con apagones prolongados, daños en electrodomésticos y limitaciones para el desarrollo de actividades comerciales, educativas y de salud.

Durante el encuentro, realizado en territorio wayuu, la comunidad de Amuchen hizo entrega formal del predio donde será construida la subestación. Este hecho fue destacado como una muestra del compromiso de las comunidades indígenas con el progreso de la región, en medio de un contexto donde históricamente han exigido mejores condiciones de vida.
El proyecto contempla la instalación de una subestación de 110.000/34.500 voltios, diseñada para estabilizar los niveles de tensión y reducir las interrupciones del servicio. Según lo explicado, esta infraestructura estará conectada a la red del complejo minero Cerrejón, con quien se adelantan conversaciones para formalizar el contrato de conexión.

Por su parte, la empresa Air-e confirmó que la inversión supera los 8.300 millones de pesos. El cronograma proyectado estima cerca de 120 días de ejecución una vez se surtan los permisos ambientales, licencias y demás trámites administrativos requeridos.
Autoridades locales coincidieron en que esta obra podría marcar un antes y un después en la calidad del servicio eléctrico en la Alta Guajira. Comerciantes, instituciones educativas y centros de salud serían algunos de los sectores más beneficiados, al contar con un suministro más estable que permita mejorar su funcionamiento diario.
La senadora Peralta Epieyú insistió en que el reto ahora está en garantizar que el proyecto avance sin contratiempos. En ese sentido, hizo un llamado a las entidades involucradas a mantener la coordinación y cumplir con cada uno de los compromisos adquiridos.

El acto también sirvió para que representantes de la Gobernación de La Guajira, alcaldías, veedurías ciudadanas y funcionarios del Gobierno Nacional reconocieran el papel de la gestión política y la presión de las comunidades en la concreción de esta iniciativa.
Mientras se cumplen los trámites finales para iniciar obras, en Uribia y Manaure el ambiente es de expectativa. Para muchos, esta subestación no es solo una infraestructura, sino la posibilidad real de dejar atrás años de un servicio deficiente y avanzar hacia mejores condiciones de vida en esta zona del Caribe colombiano.
