Por: Eduardo Castro / Director
Un nuevo hecho de inseguridad puso en riesgo la vida de dos trabajadores de la empresa Dolmen este jueves 3 de julio, cuando fueron sorprendidos por delincuentes armados mientras realizaban labores de mantenimiento de alumbrado público en el barrio San José, zona urbana de la capital indígena de Colombia.
El reloj marcaba las 11:30 de la mañana cuando, al finalizar sus actividades, los operarios fueron interceptados por dos hombres en moto. Cubiertos con pasamontañas y gafas oscuras, uno de los sujetos descendió del vehículo, apuntó con un arma al conductor y lo obligó a entregar las llaves de la camioneta Nissan blanca en la que se movilizaban.

En un acto de valentía y rapidez, el trabajador activó el sistema de bloqueo del vehículo y corrió entre cardonales y patios de la zona, buscando salvar su vida pese al peligro latente de recibir un disparo. Aunque sufrió heridas en las manos y otras partes del cuerpo por las espinas, logró huir y pedir ayuda. Minutos después, sus familiares llegaron al sitio junto con miembros de la Policía Nacional, quienes activaron un plan candado en el área. Sin embargo, los delincuentes lograron escapar.

La jefa de operaciones de Dolmen en la región confirmó a este medio que la empresa se encuentra consternada por lo sucedido y preocupada por la seguridad de su equipo técnico. También indicó que, por el momento, suspenderán sus actividades hasta contar con las garantías necesarias para operar sin exponer la vida de sus trabajadores.
«Uribia no puede seguir siendo tierra de nadie. Es urgente aplicar con rigor las normas vigentes, como la prohibición del uso de pasamontañas o elementos que oculten el rostro de los motociclistas. Pedimos más control, más patrullajes y más apoyo de las autoridades», expresó la vocera de Dolmen.

Este hecho se suma a otros recientes que han estremecido al municipio. En días pasados, una docente fue víctima del robo de su vehículo Toyota Fortuner a plena luz del día, mientras se encontraba en un lavadero. En otro caso, sujetos armados ingresaron a una vivienda, se llevaron una camioneta y, para lograrlo, hirieron de un disparo en el pie a uno de los hijos del propietario.
La comunidad vive en constante temor. El secretario de Gobierno de Uribia, René Alberto Lindarte Velázquez, ya ha solicitado a las autoridades intensificar los controles dentro y fuera del municipio.
Mientras tanto, el clamor ciudadano es unánime: Uribia necesita recuperar la tranquilidad. No más miedo. No más impunidad.
