Uribia despide a la maestra Ingris Paola Sierra con una jornada de amor, gratitud y profundo duelo

La comunidad le rindió honores entre recuerdos, palabras sentidas y un acompañamiento que estremeció a todo el municipio.

Por: Eduardo Castro

Uribia vivió este 1 de diciembre una de esas jornadas que quedan sembradas en la memoria colectiva. Desde tempranas horas, estudiantes, docentes, padres de familia y vecinos se reunieron para despedir a Ingris Paola Sierra Henríquez, una maestra que marcó vidas con su dulzura, su creatividad en el aula y esa sonrisa que, como dicen sus compañeros, “quitaba hasta el peor de los desánimos”.

Un homenaje que brotó del corazón

A las 2:00 de la tarde, la Institución Educativa Julia Sierra Iguarán, sede Abuchaibe, abrió sus puertas para un homenaje póstumo cargado de sentimiento. Allí, donde Ingris Paola dejó tantas huellas, sus alumnos hicieron guardia alrededor del féretro, algunos tomando valor para pronunciar unas palabras que conmovieron a todos: pequeños testimonios de lo que aprendieron de una maestra que enseñaba jugando, creando y creyendo en cada niño como si fuera único.

El cuerpo directivo entregó una nota de estilo a su madre, quien recibió el reconocimiento entre lágrimas y abrazos, recordando el camino de esfuerzo con el que su hija se forjó como docente y como mujer de bien.

Varias profesoras se acercaron al atril para hablar de ella: una colega alegre, amorosa, con energía fresca y una forma diferente de educar, capaz de convertir cualquier día difícil en una oportunidad para enseñar con cariño.

La institucionalidad también dijo presente

Una delegada de la Secretaría de Educación Municipal, en nombre de la secretaria Yelenka Gutiérrez y del alcalde Jaime Luis Buitrago García, exaltó el compromiso profesional de la maestra y entregó otra nota de estilo a los familiares.

La Institución Etnoeducativa Internado Indígena Normal Superior, donde Ingris Paola se graduó como normalista, también hizo presencia a través de su delegada, destacando el orgullo de contarla entre sus egresadas y el legado que deja en las nuevas generaciones.

Padres de familia, visiblemente afectados, agradecieron la dedicación con la que atendía a sus hijos. “Ella no dejaba que un solo niño se quedara sin aprender”, expresó una madre, resaltando su capacidad para enseñar desde el juego y la emoción.

Un silencio que dolió y un cielo que acompañó

Durante el acto, un video proyectado en pantalla mostró a Ingris Paola en su esencia: alegre, creativa, con ganas de vivir. Al terminar, el salón quedó envuelto en un silencio largo, pesado, como si el alma entera del colegio hubiera quedado suspendida.

Minutos después, la banda marcial tomó su lugar y acompañó el recorrido hacia la iglesia Inmaculada Concepción. El cielo, gris y cargado, empezó a oscurecer y luego a llorar con una llovizna fina, como si la misma naturaleza quisiera sumarse al duelo.

A las 4:00 p. m. se celebró una solemne eucaristía. El sacerdote ofreció unas palabras llenas de reflexión, invitando a encontrar consuelo en la fe y a orar por el eterno descanso de la maestra.

Cuando la misa terminó, la lluvia cedió. Entonces, todo el pueblo —sin excepciones— caminó por las calles mojadas detrás del féretro, acompañándolo entre lágrimas y una canción vallenata interpretada por Fabián Corrales, pieza que para muchos era casi un himno en la vida de Ingris Paola.

Una hija de Uribia que deja luz

Así despidió Uribia a una mujer que no solo enseñaba, sino que iluminaba. Su legado queda sembrado en sus estudiantes, en sus colegas, en su familia y en cada rincón donde dejó alegría y conocimiento.

Paz en su memoria.