En un ambiente cercano, la Administración municipal compartió un almuerzo de integración con la población en condición de discapacidad, destacando un mensaje de inclusión y un reconocimiento especial a la gestora social, Nancy Yaneth Gómez.

Uribia celebró con sentimiento propio el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que cada año invita a mirar de frente los retos de inclusión y dignidad que enfrenta esta población. La Subsecretaría de Desarrollo de la Mujer y Población Vulnerable, liderada por Marveluz Guerrero, organizó junto a la Oficina de Gestión Social un almuerzo que se convirtió en un encuentro cálido y profundamente humano.
La jornada transcurrió entre sonrisas, saludos largos y conversaciones sinceras. Para muchos de los asistentes, este espacio no fue solo un evento institucional, sino una oportunidad para sentirse acompañados, escuchados y valorados por la Administración municipal que encabeza el alcalde Jaime Buitrago.

Allí, en medio de la integración, hubo tiempo también para reconocer a quienes trabajan desde dentro por una sociedad más justa. El nombre de la gestora social, Nancy Yaneth Gómez, resonó con fuerza cuando la Subsecretaría de Desarrollo de la Mujer y Población Vulnerable le entregó un agradecimiento especial por su apoyo constante, su acompañamiento cercano y su dedicación con esta población. Fue un gesto que arrancó aplausos y que reflejó el cariño que muchos asistentes sienten hacia ella.

“Es un honor poder compartir con ellos, escucharlos y que sientan que este gobierno los tiene como prioridad”, expresó Nancy Gómez, quien durante la actividad saludó y abrazó uno a uno a los presentes, manteniendo su estilo cercano y espontáneo.
Por su parte, Marveluz Guerrero destacó que la subsecretaría seguirá siendo un espacio abierto, dispuesto a escuchar y acompañar a cada persona en condición de vulnerabilidad. “Ver sus sonrisas es la mejor señal de que vamos por buen camino”, señaló.

El encuentro dejó claro que la inclusión no depende solo de políticas, sino también de gestos, presencias y acompañamientos reales. El almuerzo cerró con la certeza de que en Uribia sí se está construyendo un camino donde cada persona, sin excepción, encuentre respeto, apoyo y un lugar en la comunidad.

